Los
futuros profesores de Educación Secundaria y Bachillerato podrán
acreditar una mayor preparación para la enseñanza a través
del Título de Especialización Didáctica, un requisito
necesario para poder impartir clases en centros públicos. El nuevo
título comprenderá una fase teórica, que podrá realizarse
durante la carrera, y otra práctica, a desarrollar en los centros
educativos. Con esta fórmula desaparece el Certificado de Aptitud
Pedagógica, vigente desde los años setenta.
La
creación del Título de Especialización Didáctica
(TED) es una de las principales novedades que introduce la Ley de Calidad,
con el fin de mejorar la formación inicial del profesorado. Aprobada
por el Gobierno a través del Real Decreto 118/2004 (BOE de 4 de
febrero) se crea una nueva estructura que viene a sustituir al Certificado
de Aptitud Pedagógica (CAP), vigente desde los años setenta.
A partir de ahora, deberán estar en posesión de este nuevo
título aquellos licenciados universitarios que quieran dedicarse
a la docencia en los centros públicos de Educación Secundaria,
Bachillerato, FP de grado superior o enseñanzas de idiomas, artes
o música.
La
LOCE, aprobada en diciembre de 2002, ha establecido una nueva estructura
de carrera docente y una serie de medidas sobre formación inicial
y continua del profesorado. Una de ellas es el TED, que pretende englobar
en la preparación de los futuros profesores aspectos como los conocimientos
científicos, la dimensión pedagógica, la cualificación
académica y la vertiente profesional. En otras palabras, se busca
dar a los planes de estudio universitarios una especialización docente
de la que carecían hasta ahora.
A
diferencia de lo que ocurre con los maestros, cuya carrera está enfocada
específicamente hacia la enseñanza en métodos y contenidos,
los profesores de Secundaria se preparan para impartir docencia una vez
concluida su formación académica en la especialidad correspondiente.
Y esa preparación ha estado regulada a través del CAP –cursos
que organizan los Institutos de Ciencias de la Educación de las
Universidades– mediante una orden ministerial de 1971, es decir,
por una normativa que tiene más de treinta años de vigencia
y que por tanto estuvo pensada para otro tipo de sistema educativo. A pesar
de que el antiguo CAP fue modificado por el Real Decreto 1692, de octubre
de 1995, su reforma global quedó paralizada ante la promesa de una
nueva definición de los planes de estudio; no obstante ese retraso
ha llevado a algunas universidades a aplicar determinados aspectos de dicho
real decreto, en especial un mayor número de horas de prácticas.
En
espera del desarrollo del TED, cuyos primeros resultados y evaluaciones
tardarán todavía en llegar, muchos profesionales de la didáctica
y la pedagogía siguen considerando una asignatura pendiente la formación
inicial del profesorado de Secundaria, debido a su nula influencia en la
práctica educativa. Los expertos José Gimeno y Ángel
Pérez, en un estudio comparativo realizado en 1992, concluían
que no se detectaba ninguna incidencia significativa en el pensamiento
de los futuros docentes que habían realizado el CAP en diferentes
universidades. De la misma opinión son otros especialistas, como
los docentes universitarios Teresa García Santa María (Universidad
de La Rioja) y Joan Pagès (Autónoma de Barcelona) quienes
en un artículo sobre esta cuestión señalan que a la
Universidad española, “como la de muchos otros países,
no le interesa ni le preocupa la formación de los profesores de
Secundaria. Parece que no va con ella, aunque son muchos los profesores
y profesoras universitarios que se quejan de la formación con la
que llegan los estudiantes a sus carreras. Demasiado a menudo se olvida
que estos estudiantes han sido formados por licenciados salidos de la propia
universidad que, sin duda, son buenos matemáticos, historiadores,
químicos o lingüistas pero que han recibido una escasa formación
para ejercer de profesores”.
Según explica Antonio Maldonado, decano de la Facultad de Educación
de la Universidad Autónoma de Madrid, hay países de la Unión
Europea donde nuestro CAP no era reconocido como título profesional,
debido a que tenía un referente en horas de formación sorprendentemente
pequeño. “En más de una ocasión –dice– las
universidades españolas no hemos podido participar en proyectos
europeos de formación de profesorado de Secundaria debido a la incomprensible
estructura del CAP, que era la peor tarjeta de visita del sistema educativo
español”.
La
opinión generalizada es que a través de esta fórmula
se ha transmitido un modelo didáctico tradicional, muy alejado de
los nuevos métodos de aprendizaje. Si la Primaria se basa en una
formación generalista (diplomatura de Magisterio), la Secundaria
es una etapa organizada en áreas de conocimiento; pero la continua
especialización de los estudios superiores ha roto los campos disciplinares
entre el nivel secundario y el universitario. Según indicaba en
un reciente artículo el ex director del Instituto Superior de Formación
del Profesorado, Isidoro González, esos campos disciplinares, que
abarcan ramas como Geografía e Historia o Física y Química,
entre otras, ya no responden tanto a las titulaciones actuales. “Hoy
se puede salir titulado sólo en Historia o sólo en Geografía
como en otras diversas ramas científicas especializadas. Han disminuido,
pues, fuertemente, las posibilidades formativas propias de conocimientos
globales o de complementos disciplinares, que permitan atender muchas de
las asignaturas propias de Secundaria.”
Las
Administraciones y las Universidades deberán desarrollar esta
titulación y disponer de los suficientes recursos y de los convenios
de colaboración con los centros educativos para la organización
de las prácticas. Habrá por tanto una nueva regulación
de la oferta y la demanda del TED, muy diferente de la del CAP, que en
alguna Universidad han llegado a cursar más de 20.000 estudiantes. “También
es muy importante considerar –destaca Antonio Maldonado– que
no estamos hablando de un único título, sino de un conjunto
de titulaciones docentes ya que el TED y sus contenidos serán distintos
para los profesores de Geografía e Historia que para los de Economía
y Administración de Empresas”.
Por
otro lado, antes de 2010 será necesario convertir este título
en un Master oficial, según el marco de la Declaración de
Bolonia, y la administración educativa tendrá que definir
los contenidos formativos comunes.
A
juicio del decano de Educación de la Autónoma, el TED debe
promover la formación de los profesores de Secundaria como tales
y no como licenciados en su disciplina, por lo que sería un grave
error que las Universidades y las administraciones públicas vincularan
la formación didáctica necesaria para la Secundaria a los
departamentos y facultades responsables de las distintas licenciaturas. “Sólo
tendrá éxito el modelo cuando se inserte en una estructura
formativa profesionalizadora que sólo es posible mediante la participación
conjunta de los mejores docentes de Educación Secundaria y los expertos
universitarios en formación de profesores.” También
es necesario que las Universidades cambien sus estructuras y unifiquen
todos los centros que forman docentes, entre otras cosas, para economizar
recursos y unificar procedimientos de gestión. “No es posible
ni razonable –concluye– que la formación de los profesores
de Educación Secundaria pueda estar al margen de estas Facultades”.
El
TED tendrá carácter oficial y validez en todo el territorio
nacional y se obtendrá tras la superación de un curso de
cualificación pedagógica que comprenderá una fase
teórica y otra práctica de dos años académicos
como máximo. Si hasta la fecha el CAP se realizaba una vez finalizada
la carrera, el nuevo Título de Especialización Didáctica
podrá simultanearse –al menos en su fase teórica– con
los estudios elegidos mediante asignaturas optativas, que era una antigua
reivindicación de los estudiantes.
Ambas
fases, teórica y práctica, serán organizadas
por las Administraciones educativas. Durante el periodo académico
los estudiantes deberán cursar materias comunes a todas las especialidades,
materias específicas de cada especialidad y asignaturas complementarias
u optativas. A través de los denominados créditos de libre
configuración, aquellos que quieran enfocar su futuro profesional
hacia las aulas podrán escoger aquellas disciplinas que conduzcan
a la obtención del TED. Así, entre las comunes (25,5 créditos),
deberán cursar temas como Diseño y desarrollo del currículo,
Organización escolar, Psicología evolutiva y de la educación,
Investigación educativa y tecnologías de la información
y de la comunicación o Sociología de la educación.
Al mismo tiempo se formarán en las didácticas específicas
de cada área (12 créditos), centradas en aspectos conceptuales
y prácticos de las distintas asignaturas, situaciones de aprendizaje,
interdisciplinariedad, metodología, evaluación o investigación
didáctica. El alumno completará su plan de estudio con materias
optativas (11 créditos) u otras que se estimen convenientes para
su formación.
CONTACTO
CON LAS AULAS
Una
vez superada la fase académica, los futuros profesores de Secundaria
abordarán durante seis meses la parte práctica, que tendrá lugar
en centros escolares públicos y privados. En este primer contacto
con las aulas los recién licenciados estarán tutelados por
una Comisión Calificadora, encargada de evaluar su trabajo y sus
destrezas profesionales.
Cada
profesor en prácticas estará dirigido por un tutor,
que en el caso de los centros públicos será un catedrático,
y en los colegios privados, un docente con más de tres años
de experiencia. Al acabar las prácticas, los alumnos deben presentar
un proyecto didáctico que será examinado por la Comisión
Calificadora y cuya superación dará lugar al título
de Especialización Didáctica. Según la normativa,
el nuevo título entrará en vigor en septiembre de 2005
FUENTE: Revista MUFACE